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CUENCA SUCESOS El Ayuntamiento de Quintanar del Rey decretó ayer tres días de luto por el fallecimiento de los dos niños de tres y cinco años que aparecieron calcinados en una furgoneta, y se ha comprometido a ayudar económicamente a la familia en las gestiones que deba realizar, como el traslado de los parientes de la madre de los niños desde Madrid, pues tiene escasos recursos económicos. A través del alcalde de esta localidad de La Manchuela conquense, Martín Cebrián, hemos podido conocer algunos datos del suceso, que atrajo la atención de medios de comunicación de carácter nacional. El primer edil quintanareño se desplazó al lugar del siniestro, una fábrica de suministros agrícolas situada a la altura del kilómetro 40 de la N-320, a tres kilómetros del centro urbano y en dirección a la localidad albaceteña de Tarazona de la Mancha, en cuanto recibió el aviso de que había un vehículo ardiendo en su interior. Hasta el momento hemos sabido que, poco antes de las cinco de la tarde, el padre de los niños, H. F. P. dejó estacionada la furgoneta, en pendiente y con el frontal hacia atrás, en el aparcamiento que hay en la empresa, adonde se dirigió para hacer unas gestiones, dijo el alcalde, quien precisó que el padre de los fallecidos no es trabajador de la planta, sino que está empleado en la construcción. Pasados unos cuatro minutos, explicó el regidor, del vehículo salía una «gran humareda, la furgoneta se fue desplazando hacia abajo y chocó contra el bordillo del jardín de la empresa», tras lo cual «saltó el tapón del depósito de gasóleo, que se desparramó en un diámetro de veinticinco metros». La combustión del gasóleo provocó una «pequeña explosión» que originó unas llamas de veinticinco metros de altura. El alcalde no supo precisar si el padre -que quedó en libertad tras declarar ante la Guardia Civil- había dejado el vehículo con el motor encendido y si los niños se quedaron solos sujetos o no a sus sillitas de seguridad. Empleados del establecimiento tuvieron que sujetar al padre porque su vida corría peligro cuando éste trató de socorrer a sus hijos al ver el incendio. Los efectivos de bomberos de Motilla del Palancar, que se desplazaron hasta Quintanar cuando fueron advertidos del siniestro, explicaron a La Tribuna que el vehículo explosionó después de que los allí presentes hubieran gastado un extintor para intentar sofocar las llamas. Respecto a la furgoneta, Martín Cebrián comentó que han averiguado que era prácticamente nueva, de apenas un año de antigüedad, y contaba con nueve plazas.Se piensa que el coche estaba cerrado, y que uno de los pequeños se encontraba en la parte central de la furgoneta y el otro en la parte trasera. investigaciones. La policía judicial de la Guardia Civil de Cuenca y agentes de un equipo especializado en incendios procedente de Madrid investigaban ayer en el lugar del accidente en busca de indicios que pudieran aclarar la causa del suceso. Muchas personas se acercaron hasta la fábrica de suministros agrícolas para observar cómo había quedado la furgoneta siniestrada. Entre ellos había algunos ecuatorianos, compatriotas de la familia que no acababan de explicarse lo ocurrido. Quintanar delRey es un municipio que cuenta con un 25% de población inmigrante, y los ecuatorianos es uno de los colectivos más numerosos. Muchos quintanareños se acercaron hasta el Camino del Tejar, la calle en la que residía la familia, para darles el pésame. La Tribuna habló con un primo del padre de las criaturas, que llegó a la localidad conquense junto a él hace ocho años, «cuando cumplimos los dieciocho nos vinimos para Quintanar y aquí conseguimos las mujeres e hicimos el hogar», recuerda. Los niños fallecidos ya habían nacido en el municipio conquense, al igual que su otro hermano, de tan sólo dos años. Los padres de los pequeños tuvieron que recibir asistencia psicológica para ayudarles a superar el estado de shock en el que se encontraban. El delegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, Máximo Díaz Cano, habló sobre esta tragedia en el acto de toma de posesión del nuevo jefe de la comandancia de la Guardia Civil de Toledo. Allí afirmó que se tardarán unos días en conocer las causas de la deflagración de la furgoneta. Señaló también que a los pequeños se les va a practicar la prueba del ADN para «garantizar y acreditar su personalidad», dado el estado de carbonización en el que quedaron sus cuerpos. repatriación. Los cadáveres de los pequeños fueron trasladados hasta la capital de Cuenca para realizar la autopsia, y posteriormente, en torno a las tres de la tarde, regresaron a Quintanar del Rey donde fueron velados en el tanatorio de la residencia de ancianos. En un principio la familia pidió la repatriación de los cadáveres a Ecuador, pese a que los niños ya habían nacido en España, pero la jueza que lleva el caso de momento no ha autorizado este traslado al estar todavía abierta la investigación. El juzgado de primera instancia e instrucción número 2 de Motilla del Palancar se ha hecho cargo del caso. Según informó a EFE el alcalde de Quintanar del Rey, Martín Cebrián, el funeral tendrá lugar a partir de las 17:00 horas en la parroquia San Marcos Evangelista y después serán enterrados en Quintanar del Rey, localidad en la que residían y donde ayer perdieron la vida. Sin embargo, las fuentes consultadas por este periódico aseguran que los cuerpos de los niños podrían ser incinerados para que después pudieran viajar con la familia hasta el país de procedencia del padre cuando se haya esclarecido el suceso. Textos tomados del periódico online diario la tribuna. com
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