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CUENCA CULTURA La obra ‘Suaire’ ya está en Cuenca y se exhibe en un lugar de honor de la Casa Zavala, sede de la Fundación Antonio Saura. El presidente de Caja Castilla-La Mancha, Juan Pedro Hernández Moltó, y la presidenta de la Fundación y hermana del artista, María Ángeles Saura, formalizaron ayer el convenio por el que la entidad financiera cede esta obra que adquirió hace una década con destino a este centro de arte contemporáneo. ‘Suaire’ (que en castellano significa sudario) es un óleo sobre lienzo cuyas dimensiones son de 130 por 97 centímetros. Fue pintado por el artista oscense en 1963, en una «época muy apreciada y afortunada de su trayectoria», según indicó su hermana. María Ángeles Saura explicó que Antonio tenía un gran aprecio por este cuadro ««porque pensaba que era un cuadro redondo, lleno de intensidad, que cumplía lo mejor de lo que él podía haber dado en esos años».Agregó que era una de sus obras (como ‘La Baldovineta’, que también se muestra en la fundación conquense) «que le hubiera gustado quedarse para él, aunque sabía un pintor tenía que vender sus cuadros». ‘Suaire’ entronca con una constante de la obra de Antonio Saura. «Él estaba fascinado por los cristos, por el Cristo de Velázquez, « y esta obra está relacionada con esa idea de dolor y esa imagen de un tormento que a él le horrorizaba, y que quiso plasmar en sus cuadros». En ese sentido, la consejera de Cultura de la Junta de Comunidades, Soledad Herrero, recordó las palabras del pintor aragonés en una entrevista poco antes de morir en la que defendía que “lo bello no es lo ideal ni lo ordenado, es aquello que te atrapa las tripas, el corazón; aquello que te produce una convulsión mental”. Los diferentes miembros del patronato presentes en el acto insistieron en el firme deseo de Antonio Saura para que esta obra capital de su creación estuviese en la Fundación de la Casa Zavala. «Un mes antes de su muerte, en junio de 1998, insistió una y otra vez para que se comprara y pudiera verse en la Fundación e incluso indicó la galería que iba a hacer la tasación de la obra, con la que él trabajaba entonces en Madrid», destacó María Ángeles Saura. Desde su punto de vista, esta determinación es otro dato que se suma a muchos otros que evidencian «la dedicación y el trabajo que empleó mi hermano en su Fundación hasta el mismo día de su muerte y todavía hay quienes insisten en lo contrario y siguen repitiendo interesadamente que esto no fue así». historia. La historia de ‘Suaire’ hasta llegar ayer al destino deseado por su creador fue calificada como «accidentada» y está plagada de interesantes anécdotas en las que abundan referencias cosmopolitas y a los grandes nombres del arte mundial, lo que da una idea del calibre de la importancia de este cuadro.El primer comprador fue el galerista de Antonio Saura en Nueva York, Pierre Matisse, hijo del extrordinario pintor francés Henri, uno de los mejores exponentes del fauvismo y del postimpresionismo. El marchante neoyorquino nunca quiso vender las obras de Saura ni las de Millares, por lo que mantuvo su propiedad hasta su muerte. Cuando ésta se produjo su legado se dividió en varios lotes.Uno de ellos fue adquirido por Maurice F. Pinto, un sefardita norteamerciano, amigo de Saura, que tras conversar con éste acuerda vender ‘Suaire’ a la Galería Pilares de Cuenca. En ese momento, el pintor insiste al actual concejal de Cultura en el Ayuntamiento, Emilo Catalá, (dueño y gestor de la galería junto a su hermano Santiago, y entonces vicepresidente de la Fundación) para que la obra forme parte de los fondos de la Fundación que se estaba gestando.Tras convencer a un reticente Emilio Catalá que quería evitar las posibles maldicencias, la Caja Castilla-La Mancha adquiere la obra después de que fuera tasada por la galería madrileña Marlborough. Precisamente María Ángeles Saura ensalzó ayer las gestiones de Catalá y del ex-alcalde José Manuel Martínez Cenzano para conseguir traer esta obra. El actual Defensor del Pueblo excusó hablar más allá de un escueto «Bienvenido» mientras que un emocionado Catalá lamentó que «Antonio no esté aquí para vivir este día» y confío en que «nos ayude a que seamos lo más fieles posible a lo que él quería». Tras la adquisición por CCM, luego llegarían la precipitada muerte de Antonio Saura y el comienzo de los litigios y problemas sobre la Fundación con la viuda e hijas del pintor. En ese tiempo la obra ha sido «custodiada» por la caja autonómica según expresó Hernández Moltó, quién expresó su satisfacción por poder colaborar con este gran proyecto colectivo. En esta década ha formado parte de muestras como ‘Memoria y Modernidad’ que pudo verse en varias ciudades españolas, y ha presidido el despacho del presidente de CCM y de su sala de juntas.Ahora ya es una de las casi 60 obras originales que se muestran en la Casa Zavala. Textos tomados del periódico online diario la tribuna. com
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