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CUENCA SUCESOS Quintanar del Rey despidió ayer a los dos pequeños fallecidos tras incendiarse la furgoneta en la que esperaban a que su padre terminara de hacer un recado en una fábrica de suministros agrícolas. En torno a seiscientas personas se reunieron en la iglesia de San Marcos Evangelista para dar el último adiós a los dos niños, de tres y cinco años, que habían nacido ya en la localidad conquense a la que sus padres llegaron procedentes de Ecuador hace ocho años. Entre la multitud que se sumó al funeral había una gran presencia de compatriotas de la familia y de otros colectivos inmigrantes del municipio, en el que tiene gran peso la población extranjera, más del 25 por ciento de los residentes en Quintanar. Los ecuatorianos es uno de los grupos más numerosos, cerca de cuatrocientas personas de esta localidad viven allí. Pero además, otros compatriotas de la comarca también se desplazaron hasta el municipio para acompañar a la familia, como explicó en declaraciones a Europa Press el delegado de la Junta de Comunidades en Cuenca, Ángel Valiente, uno de los representantes institucionales que también quisieron estar presentes en elsepelio. En Quintanar también estuvieron presentes el subdelegado del Gobierno en Castilla-La Mancha, Julio Magdalena, la vicepresidenta segunda de la Diputación, Julia Parreño, la delegada de Bienestar Social en la provincia, María del Carmen García Patiño, y el alcalde de Quintanar, Martín Cebrián, junto a toda la corporación municipal. El subdelegado de Gobierno declaró que no hay novedades en torno a la investigación del suceso y pidió prudencia con este caso porque se están dando en algunos medios informaciones poco rigurosas y hasta descabelladas. Afirmó que la autopsia de los cuerpos de los niños ha sido muy exhaustiva y que hay un equipo de investigadores muy cualificado que intenta esclarecer las causas del suceso. de blanco. El funeral de los niños se celebró en la parroquia de San Marcos, en la misma plaza en la que se encuentra el ayuntamiento quintanareño, edificio que lucía un crespón negro y las banderas a media hasta en señal de luto. Sin embargo, no era el negro sino el blanco el color que predominaba en esta despedida, según la costumbre del país de la familia. Los féretros de los pequeños entraron en la iglesia flanqueados por otros niños con trajes inmaculados y que lanzaban pétalos de flores a su paso. La comitiva era encabezada también por una bandera de Ecuador. Tras la misa, y bajo una intensa lluvia, todo el pueblo acompañó al coche fúnebre hasta el cementerio de la localidad. repatriación. El delegado de la Junta en Cuenca, Ángel Valiente, habló en declaraciones a Europa Press sobre el posible traslado de los niños a Ecuador.Valiente aseguró que la madre ha decidido que, una vez finalice la investigación del caso, los cuerpos de los pequeños serán incinerados y viajarán con ellos al país del que procede su familia. Valiente señaló que «hemos estado en contacto permanente con el cónsul de Ecuador en España, para que las cuestiones legales de la repatriación y del depósito de los cadáveres hasta el término de la investigación no vengan a sumarse al dolor de la familia». De momento, la jueza que instruye el caso, según Valiente, «es la que determinará cuándo ha terminado la investigación, y después la madre podrá disponer de los cuerpos». El delegado del gobierno regional también comentó que el alcalde de la localidad «esta muy afectado por lo ocurrido, pero ha estado con ellos de manera permanente y también se ha volcado en saber qué necesitaban las familias, estando en contacto siempre con Bienestar Social y nosotros para trasladarnos todas sus necesidades». Textos tomados del periódico online diario la tribuna. com
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